lunes, 5 de marzo de 2012

ADOLFO BIOY CASARES Y SU VISIÓN DE ARAÑAS



Escribe: Carlos Amador Marchant


“Cuando un día te echen de casa será porque el enemigo primero entró a la tuya……Desde ahí, parapetado, preparará la soga hasta estrangularte…Será un proceso parecido al de la araña, tejiendo interminables telas, esperando que caiga la mosca, rendida…..Cuando un día te echen de tus propias fronteras, será porque el enemigo fabricó por años cuevas subterráneas…. expropió tus cimientos….. te exprimió las raíces…(cam).”


Casi todo comienza a flor de labios, a palabras abiertas y cuando el amor está latente al igual como el nacimiento de los días; a razón de cualquier cosa, de cualquier detalle, la vida se nos complica.
Por el año 1959 del siglo XX, el argentino Adolfo Bioy Casares, nos muestra este cuento genial que se titula “Mosca y arañas”, inserto en su libro “Guirnalda con amores”.
La sencilla historia de Raúl Gigena, casado con Andrea, nos interpone el estallido y destrucción de una casa, que bien puede ser una nación, pero que se produce desde dentro de ella misma. ¿Cómo algo que supuestamente es tan sólido puede caer y fenecer de la noche a la mañana?. Muy simple, el enemigo entra a tu casa, a tu territorio y comienza a elucubrar planes de destrucción. Pueden ser planes de largo aliento, pero a fin de cuentas efectivos, como cuando la araña teje con minuciosidad su tela y luego espera, con paciencia, con extrema paciencia, sabiendo que tarde o temprano caerá la mosca.
En este caso Gigena echa pie atrás a vivir en matrimonio en casa de sus padres y se enmienda, a pedido de su mujer, a buscar casa en Buenos Aires. Luego de varios intentos terminan comprando un caserón central que, por lo espacioso, lo transforman en pensión.
Bioy Casares, nacido en 1914, y quien obtiene entre otros importantes premios el Cervantes en 1990, nos lleva por un camino donde lo humano está latiendo en cada rincón de esa casa. Si bien a Bioy se le encasilló por largo tiempo dentro de la caparazón de Jorge Luis Borges (con quien mantuvo una estrecha amistad), es autor de importantes obras entre novelas, guiones para cine, ensayos y relatos, que comienzan a tomar mayor fuerza a partir de 1940 con la novela denominada “La invención de Morel”. Estamos hablando, en consecuencia, de un autor prolífero.
Pero ¿cómo se puede destruir una institución, un matrimonio que nació amándose con fuerzas?. El escritor argentino maneja bien este tema que, más allá de parecer algo trivial, cobra la fuerza de un pensamiento filosófico, de una estrategia que bien puede utilizarse, como lo dije anteriormente, en la destrucción de una nación, comunidad, o poblado independiente.
A la casa de los Gigena, transformada en pensión, llegan varias personas, entre éstas Atilio Galimberti, el doctor Mansilla, y finalmente Helene Jacoba Krig. El matrimonio marchaba a la perfección. Había dinero. Andrea era hermosa y muy agradable. Además, no existían celos de por medio. Sin embargo, todo cambió con la llegada de Helene Jacoba, una mujer de sesenta años, minusválida y acompañada de un perro.
Curiosamente, con la aparición de ésta, Raúl Gigena, quien además trabajaba en corretaje de vinos, comenzó a tener sueños extraños. Veía a su mujer como una hembra cualquiera, capaz de engañarlo con cada pensionista que se le apareciera en el camino. Los celos fueron tan poderosos que ideó, incluso, dejar el trabajo de los vinos. Como nunca antes le había sucedido, empezó a torturar a su mujer con la desconfianza. Más tarde, ésta se transformó en mutua. Lo concreto es que Andrea jamás engañó a su marido y nunca pensó hacerlo.
Lo que jamás imaginó Raúl Gigena fue que la minusválida de Helene tenía un poder mental sobre las personas, y en este caso, la casi anciana mujer se había enamorado de él. Plan central: desarticular al matrimonio a costa de todo. Finalmente, Jacoba Krig culmina matando a Andrea mediante su fuerza mental, haciéndola caminar enceguecida hasta lanzarla bajo un tren en movimiento.
Adolfo Bioy Casares, al paso de los años refresca la memoria sobre cómo se genera la destrucción de algo. Y al mismo tiempo, nos da una visión de cómo el enemigo puede entrar por la misma puerta que se abre con gentileza.
Este cuento expuesto casi al promediar el año 60 del siglo pasado, nos recuerda situaciones de comunidades extranjeras que han entrado a países solidarios y que al final terminan destruyendo social y económicamente a las sociedades originarias. En la actualidad, donde impera el poder del dinero, vemos con horror, por ejemplo, cómo algunos hombres compran miles de terrenos y llegan a dividir geográficamente a las naciones. Es decir, el enemigo se introduce casi sin meter ruidos a tu propia casa y luego saca las garras hasta estrangularte.
La genialidad del escritor argentino nos dice, precisamente, que Jacoba Krig es la araña que teje y teje, con suma paciencia, hasta lograr su enfermizo afán de destrucción.
El tema final es cómo visualizar a esa araña, cuando en la oscuridad de la noche comienza a tejer, tranquilamente, sus diabólicos planes. Cómo ver los dientes afilados de un felino, sus ojos rojos de ira, el rugir y el pelaje, la risa mentirosa de los que saben matar.




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Sobre ballenas y un libro Estimado amigo Carlos Amador Marchant: agradezco emocionado la mención que haces de mi novela en tu bella y emocionante crónica. Un fuerte abrazo desde España. Luis Sepúlveda(escritor) 24 de julio de 2010 15:03 ........................................................ Sobre ballenas y un libro Estimado Carlos: Gracias una vez más, por cierto, tu blog es uno de los pocos que merecen llamarse literarios. Es sencillamente muy bueno y tus crónicas son estupendas. ¿Las tienes reunidas en un libro de crónicas? Es un género que se pierde con el tiempo. Un fuerte abrazo desde Gijón, Asturias Luis Sepúlveda (escritor) 26-07-2010 ........................................................ Crónica "Dame de beber con tus zapatos". Luis Sepúlveda (escritor) dijo... Querido amigo, como siempre disfruto y me maravillo con tus crónicas. ¿Para cuando un libro? un abrazo Lucho (Gijón-España) 10 de julio de 2011 15:25 .................................................... Sobre Ballenas y un libro Fuertes imágenes de una historia y una matanza, y de un lugar, que sobrecogen. Con pocos elementos, pero muy contundentes, logras transmitir una sensación de horror y asco que no se olvidan. He estado en Quintay varias veces, y sé lo que se siente al recorrer las ruinas de la factoría; mientras uno se imagina los cientos de ballenas muertas infladas, flotando en la ensenada, en espera del momento de su descuartizamiento, antes de ser hervidas en calderos gigantescos e infernales, para extraer el aceite y el ámbar, tan apetecidos por la industria cosmética en el siglo XX , así como lo fue (el aceite) para el alumbrado callejero en el siglo XIX... Crónica muy bien lograda. Un abrazo. Camilo Taufic Santiago de Chile. 27-07-2010 ........................................................ Sobre "Los caballos y otros animales junto al hombre" Tus asnos, caballos, burros y vacas son otra cosa, por cierto, tan cercanos al hombre, tan del hombre. Te adjunto una vieja fotografía de dos palominos que tomé en las montañas de Apalachia, en Carolina del Norte, allá por el año 1983. Encuentro interesante y muy amena la manera en que hilvanas tus textos, siempre uniendo al tema alguna faceta literaria o cultural (en este caso, Delia del Carril, Virginia Vidal, Nemesio Antúnez, Santos Chavez). Hace tiempo te dije que no desistieras de tus crónicas, que van a quedar, y mis palabras fueron corroboradas recientemente por Lucho Sepúlveda cuando él te escribió a propósito de tu artículo Sobre ballenas y un libro: "Estimado Carlos: (...) Tu blog es uno de los pocos que merecen llamarse literarios. Es sencillamente muy bueno y tus crónicas son estupendas. ¿Las tienes reunida en un libro de crónicas? Es un género que se pierde con el tiempo. Un fuerte abrazo desde Gijón, Asturias. Lucho". Y eso digo yo también, que tus crónicas son estupendas. Te escribe desde Benalmádena, Málaga. Oliver Welden (poeta) 21 de agosto de 2010 ...................................................... Sobre "El corcoveo de los apellidos..." ¡Notable, muy bueno! Escribir sobre la configuración de su nombre, con esa transparencia en el decir es algo que se agradece, precisamente en un pequeño universo donde lo que más pareciera importar es "el nombre". Además, esas referencias a los escritores nortinos siempre son bienvenidas, pareciera que no siempre ellas abundan en la crónica y crítica nacional. Ernesto Guajardo (Valparaíso-15 noviembre-2010)

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